Ya no podía mas. Durante años le perseguiría el recuerdo de aquel ascensor y su reflejo en el espejo llorando y diciéndose así misma q dejara de llorar, “princesa, tu te mereces algo mas, algo mejor, no llores guapa”.
Después de una relación destructiva en la que no sientes nada, ni sufres ni padeces. Todo lo que viene después es nuevo, completamente diferente y los poros de tu piel se abren para captar con mas intensidad lo que pasa a tu alrededor.
Salir de un agujero negro, oscuro y profundo es difícil, pero todo empieza el día q ves un hilo de luz sobre tu cabeza, allá arriba, lejos, pero brillante y con una fuerza que habías olvidado.
Sentirte insegura, con miedo de todo, pensar que no puedes hacer nada por ti misma para ti misma, q necesitas su aprobación para cada paso q das en tu día a día. Buscar con la mirada su cara, intentando reconocer un signo, por leve que sea, de aprobación, en cada palabra, en cada acción, en cada decisión. Y siempre buscando explicaciones y justificaciones para todas aquellas cosas q saben que no son de su agrado. Te sientes marioneta, trapo, a veces incluso felpudo, pero crees que no hay mas vida sin el y que si el se va dejaras de respirar.
Y al contrario, cuando el se va, empiezas a respirar. Poco a poco el miedo va desapareciendo de tu día a día y ya no te sobresaltas, ya no esperas las reprimendas, los gritos, los enfados, el dolor que te causa su rechazo. Ya no suplicas por un poco de amor, de afecto, por sus caricias, sus besos. Empiezas a hacerte fuerte, a recuperar la confianza en ti misma, empiezas a creer de verdad que puedes hacer lo que tu quieras, pq nadie te va decir “eso no” o “eso si”, sientes que eres libre, que ya no hay quien te juzgue, ya no esperas la aprobación de nadie mas, pq solo estas tu y tu vida. Algo vuela alrededor de ti, un nuevo aire, una nueva luz. Te miras al espejo y ya no lloras mas y sonríes. Tímidamente al principio y con las ganas de una loca encerrada q sale por primera vez en años a ver el sol, mas tarde. Descubres que hay vida, que hay todo un mundo fuera esperándote para hacer y decir cosas, sin dar explicaciones, sin tener que justificar tus actos, pq eres dueña de tu vida y ya no tienes que buscar la aprobación de nadie, de el, pq el esta fuera de tu vida.
Llegar a esta conclusión no es fácil, necesitas recorrer un camino lleno de sufrimiento y dolor. Poner a prueba tu paciencia y descubrir poco a poco lo que puede cambiar. Pq tampoco llegaste a esa situación destructiva de la noche a la mañana. No se como empieza, ni cuando te das cuenta. Es como si de repente sintieras que el mundo se acaba si ya no puedes abrazarlo mas y de repente pasas de ser un ser independiente a ser un ser dependiente, dependiente de su afecto, de su presencia. Y entonces el juega con el poder que tu le has dado, pq necesita sentirse seguro aplastando la seguridad de los demás, apoderándose de lo mas preciado que tenemos las personas, el ser uno mismo. Y tu confundes eso con amor y duele, entonces es cuando decides, sin quererlo, ser mártir. Una venda cubre tus ojos y no te deja ver nada, no escuchas a otras personas, no ves tus ojeras en el espejo, la perdida o el aumento de peso, no ves el miedo en tus ojos, ni lo asustadiza que te has vuelto, solo piensas y te desesperas por no perderlo. Y te vuelves débil, débil ante sus reproches, ante sus exigencias. Y tu vida gira en torno a él, tus amigos ya no son tuyos, incluso tu familia pasa al final de la lista de prioridades, pq solo necesitas que el abra la boca para que tu cumplas sus deseos, porque no quieres decepcionarlo, no quieres que “te castigue”, que se enfade contigo y te de la espalda. Que tengas que volver a suplicar por su afecto, por sus besos, por sus abrazos, por sus palabras. Falsas palabras, pero que tu necesitas, pq no quieres perderlo. Y entonces todo es un circulo vicioso, un circulo del que intentas salir, pero estas demasiado ciega, obcecada, utilizas todas tus fuerzas en algo que no vale la pena, pq nunca vas a saltarte ninguno de los pasos del circulo y vas a salir con éxito.
La salida es dejarlo, aprender e intentar no mirar atrás, para empezar una nueva vida. Una vida en la que tu eres la protagonista y aunque esa experiencia se quedara gravada a fuego en tu mente, en tu corazón, en tu alma, te reharás a ti misma y saldrás adelante. Y lo más importante: sin él.
Después de una relación destructiva en la que no sientes nada, ni sufres ni padeces. Todo lo que viene después es nuevo, completamente diferente y los poros de tu piel se abren para captar con mas intensidad lo que pasa a tu alrededor.
Salir de un agujero negro, oscuro y profundo es difícil, pero todo empieza el día q ves un hilo de luz sobre tu cabeza, allá arriba, lejos, pero brillante y con una fuerza que habías olvidado.
Sentirte insegura, con miedo de todo, pensar que no puedes hacer nada por ti misma para ti misma, q necesitas su aprobación para cada paso q das en tu día a día. Buscar con la mirada su cara, intentando reconocer un signo, por leve que sea, de aprobación, en cada palabra, en cada acción, en cada decisión. Y siempre buscando explicaciones y justificaciones para todas aquellas cosas q saben que no son de su agrado. Te sientes marioneta, trapo, a veces incluso felpudo, pero crees que no hay mas vida sin el y que si el se va dejaras de respirar.
Y al contrario, cuando el se va, empiezas a respirar. Poco a poco el miedo va desapareciendo de tu día a día y ya no te sobresaltas, ya no esperas las reprimendas, los gritos, los enfados, el dolor que te causa su rechazo. Ya no suplicas por un poco de amor, de afecto, por sus caricias, sus besos. Empiezas a hacerte fuerte, a recuperar la confianza en ti misma, empiezas a creer de verdad que puedes hacer lo que tu quieras, pq nadie te va decir “eso no” o “eso si”, sientes que eres libre, que ya no hay quien te juzgue, ya no esperas la aprobación de nadie mas, pq solo estas tu y tu vida. Algo vuela alrededor de ti, un nuevo aire, una nueva luz. Te miras al espejo y ya no lloras mas y sonríes. Tímidamente al principio y con las ganas de una loca encerrada q sale por primera vez en años a ver el sol, mas tarde. Descubres que hay vida, que hay todo un mundo fuera esperándote para hacer y decir cosas, sin dar explicaciones, sin tener que justificar tus actos, pq eres dueña de tu vida y ya no tienes que buscar la aprobación de nadie, de el, pq el esta fuera de tu vida.
Llegar a esta conclusión no es fácil, necesitas recorrer un camino lleno de sufrimiento y dolor. Poner a prueba tu paciencia y descubrir poco a poco lo que puede cambiar. Pq tampoco llegaste a esa situación destructiva de la noche a la mañana. No se como empieza, ni cuando te das cuenta. Es como si de repente sintieras que el mundo se acaba si ya no puedes abrazarlo mas y de repente pasas de ser un ser independiente a ser un ser dependiente, dependiente de su afecto, de su presencia. Y entonces el juega con el poder que tu le has dado, pq necesita sentirse seguro aplastando la seguridad de los demás, apoderándose de lo mas preciado que tenemos las personas, el ser uno mismo. Y tu confundes eso con amor y duele, entonces es cuando decides, sin quererlo, ser mártir. Una venda cubre tus ojos y no te deja ver nada, no escuchas a otras personas, no ves tus ojeras en el espejo, la perdida o el aumento de peso, no ves el miedo en tus ojos, ni lo asustadiza que te has vuelto, solo piensas y te desesperas por no perderlo. Y te vuelves débil, débil ante sus reproches, ante sus exigencias. Y tu vida gira en torno a él, tus amigos ya no son tuyos, incluso tu familia pasa al final de la lista de prioridades, pq solo necesitas que el abra la boca para que tu cumplas sus deseos, porque no quieres decepcionarlo, no quieres que “te castigue”, que se enfade contigo y te de la espalda. Que tengas que volver a suplicar por su afecto, por sus besos, por sus abrazos, por sus palabras. Falsas palabras, pero que tu necesitas, pq no quieres perderlo. Y entonces todo es un circulo vicioso, un circulo del que intentas salir, pero estas demasiado ciega, obcecada, utilizas todas tus fuerzas en algo que no vale la pena, pq nunca vas a saltarte ninguno de los pasos del circulo y vas a salir con éxito.
La salida es dejarlo, aprender e intentar no mirar atrás, para empezar una nueva vida. Una vida en la que tu eres la protagonista y aunque esa experiencia se quedara gravada a fuego en tu mente, en tu corazón, en tu alma, te reharás a ti misma y saldrás adelante. Y lo más importante: sin él.
Pd. Esto no se lo he robado a nadie.
5 comentarios:
Se nota. :-)
Es algo que preferiría no haber vivido, a pesar de lo que aprendí, el daño a la confianza y a la seguridad en mi mismo fueron demasiado grandes.
No he sido capaz de leerte...trato de saber si este sentimiento de culpabilidad solo tiene un origen...el que dices en tu texto.
Un beso...y perdón por la poca expresividad
sí, de hecho lo bonito empieza cuando vuelves a atisbar un...algo
pero para mí es como que empiezo a estar mejor sin darme cuenta, como si se me hubiese olvidado el horror..y cada vez se te olvida de forma más significativa, y es entonces cuando te pones feliz feliz
;)
es justo ahora cunado la libertad es una victoria, porque fue comprada con sangre y lagrimas, no obstante...vale la pena las mensualidades que por ella pagamos.
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