Mi sabia madre siempre dice:dias de mucho, visperas de nada. Tan cierto como la vida misma. Supongo q la culpa es del frio invierno, aunque aqui no ha llegado la primavera, parece q las cosas se van calentando.
Hace unas semanas el panorama masculino estaba en decadencia total lleno de pesados y babosos borrachos carentes de interes y ahora, q no quiero encarinyarme con nadie, salen como setas a la puerta de mi casa.
Primero fue Deep. Carinyoso, dulce y atento, me hizo sentir como una princesa en uno de los cuentos de las mil y una noches. El lema de la semana "ponga un indio en su vida". Me vino bien recordar el calor despues de tanta frialdad.
Luego fue el espanyolito. Cai en las redes de un picaro Lazaro q me sube al cielo como hasta ahora nunca antes nadie habia hecho.
Y ahora el hombre del tren, como lo llama mi flat mate, intenta cazarme entre juegos de colegial.
De momento creo q controlo la situacion y tengo lo q necesito de cada uno de ellos. No me gustaria perder la cabeza por ninguno de ellos y, aunque me dejo llevar, tengo los pies bastante en el suelo. He decidido q me voy y quedarme por alguno de ellos (o por otros que puedan venir) seria un error fatal. Edimburgo es preciosa y me ha dado muchas cosas, pero creo q ya no me puede dar mas. Quiza haya descubierto su "calor" demasiado tarde. Pero bajo ningun concepto me gustaria irme con la pena de echar de menos a alguien de esa manera, despues de haber estado sola tanto tiempo seria una caida muy grande. Aun asi, no estoy dispuesta a perderme nada por miedo, mi filosofia me lo impide y me dedico a cazar momentos entre indios y vaqueros.