27/11/07

Su primera vez

-Ro, cuando vayamos a España, puedo besarte en la calle???
Creía q me estaba tomando el pelo, no podía ser verdad q me estuviera preguntando eso. Pero sí, era cierto, no tenía ni idea de lo que era España e intentaba buscarle similitud con todos aquellos lugares q conocía, haciendome para ello, preguntas q a mi resultaban de otro planeta.
Nos pasamos cerca de 15 minutos hablando por teléfono desde q yo llegué al aeropuerto. Primero él estaba esperando las maletas. Después tenía q salir de llegadas nacionales y buscar el checking para el siguiente vuelo. Más tarde supe q estuvo durante 3 minutos viendome desde lejos intentando q su corazón dejara de latir a esa velocidad. Mientras, yo esperaba y desesperaba por aquel reencuentro q me estaba matando de impaciencia. Cuando por fín apareció, el mundo se paró durante unos instantes y no oía la gente de alrededor a pesar de q era Gatwick, un viernes y medio día. Volví al lugar cuando reparé en su ropa. Llevaba mi camisa favorita, su jersey de pijo cateto (como diría Maria), chaqueta raya diplomática y chinos de la india. Me miré a mi misma. Zapatillas de deporte plateadas, pantalones vaqueros medio rotos con purpurina, camiseta de manga larga con cuello....indefinido, chaqueta vaquera. Él llevaba maleta-troley, yo mochila a cuestas. Casi perdemos el avión de tanto como estabamos el uno con el otro. Fué mi primer deseo de matarlo. En el avión sentí su preocupación y su miedo, no lo podía creer. Todo el viaje lo hizo como un niño pequeño, haciendo preguntas absurdas y comentarios q intentaban ser graciosos para disimular el miedo q corría por todo su cuerpo. Miedo a lo desconocido, al rechazo. Marvin nos esperaba en el aeropuerto. La aventura acababa de empezar. 4 días hablando sólo conmigo en una lengua q él conocía. El resto del tiempo escuchaba conversaciones sin sentido para él, otras, con mucha suerte, alguien le decia algunas palabras en un idioma familiar. No se podía creer cuando mi madre lo acompañó hasta la misma habitación donde yo había dejado mis cosas y le pidió (bajo mis traducciones) q le diera toda aquella ropa que necesitara plancha. Las croquetas q siguieron después le llegaron al alma y los diez euros q le costó la cena en un bar de tapas, junto con el chivito q cenó, lo dejaron alucinando por el resto de su vida. Sentí el terror en su voz cuando me llamó por teléfono para preguntarme donde estaba, yo había salido corriendo por mi coche mientras él se quedaba, en una calle de una ciudad completamente desconocida en una lengua q no entendia, mirando sin entender nada. Por la mañana estaba lento, aletargado y yo tiraba de él en un intento de no llegar tarde a todo lo que tenía q hacer. "Q le puedo pedir más a la vida???? Estoy desayunando un dulce exquisito (ensaimadas), tengo una novia guapisima a mi lado q me lleva a sitios extraordinarios, me da de comer maravillas y encima conduce por mí... Ro, son las mejores vacaciones de mi vida". Una boda fue la guinda del pastel, no podía alucinar más. Mientras tanto iba tomando nota mentalmente de todo lo que pasaba a su alrededor, preguntandomé acerca de aquello q más le llamaba la atención y aprendiendo a velocidad vertiginosa. Bastaron 30 minutos en el coche con Concha para que me preguntara "q quiere decir Antonio???" "Antonio es un nombre, como Concha no sabe el nombre de los conductores q la molestan los bautiza con ese nombre tan común español". Al día siguiente mientras hablaba por teléfono con las sevillanas un coche intentó salir indevidamente "A ver Antonio!!!!" gritó. Las sevillanas y yo nos quedamos muertas y nos dió un ataque de risa al instante, no podía ser q hubieramos oido eso!!!!!.
Familia, amigos, paella, cocido, un día en la playa... cada minuto, cada instante q cambiabamos de lugar o de personas, podía ver el brillo en sus ojos y ese aire distraido q le da su media sonrisa. Se quitó todos esos años q se pone encima como máscara y protección. Se relajó por unos días disfrutando de cuanto veía, oía, tocaba, comía.. como nunca antes habia hecho. Capaz, sin entender el idioma, de sentir lo q pasaba en cada conversación, adaptarse a un mundo q, ni de lejos se parece a su día a día y mucho menos a su lugar de origen. Por un momento me dió envidia, a mí tb me hubiera gustado tener esa sensación, la sensación q tienen los niños cuando suben la primera vez a un avión o a un barco. La sensación de ver por primera vez el mar, el brillo de la ilusión en los ojos, los suaves nervios del estómago y esa paz y tranquilidad q le invadían cuando respiraba profundamente y me decía "im enjoying the moment, just that".
Pd. "El ataquito" de anoche no fue ninguna amenaza de boicot, sólo me apetecia escribirlo.

8 comentarios:

X dijo...

Me recuerda a cuando fui a París, claro que yo sí era un niño (biológicamente hablando, I mean), no comí ensaimadas y no follé.

PD: Jajaja. ;-)

JB dijo...

¡¡Antoniooo, coño, pa qué tienes el intermitenteee!!

...

Oye, pues sí, me gusta la idea, igual empiezo a usarla cuando vaya en coche... jajajaja

Anónimo dijo...

Joooo yo quiere sentir eso!! aunque sea una sola vez en la vida!

un beso!

Anónimo dijo...

Qué bonito lo que transmites, niña!

Disfrutaloooo

Anónimo dijo...

Eehhhh, X me ha quitado el comentario!
El relato es una maravilla, sobre todo si alguna vez has experimentado lo mismo, a mi también me pasó durante 4 días en París y joder, qué feliz fui.
Lo que le has hecho experimentar NO TIENE PRECIO.

Anónimo dijo...

El título confundió mis expectativas.

Yo estuve diez días en Italia y ese momento "esponja" ante lo desconocido no tiene precio. Lo de las pizzas no es un mito.

un beso.

Erotismo dijo...

si, es como una parte "inocente", que cuanto menos, es tierna!

Glory dijo...

Que bonito debe de ser sentir todo por primera vez. Porque es eso, no una cosa individual, es algo que engloba toda una vida radicalmente distinta a la del dia a dia.