Nunca tuvimos nada en común. Durante meses intentamos encajar la una para la otra, era extraño sentir que no acababamos de conectar aunque no tuvieramos motivos para caernos mal. De repente, un día empezamos a sentirnos a gusto juntas. Yo: fría,distante e independiente, ella: dependiente, cariñosa y abierta, pura fachada en ambos casos. Su mente y la mia equidistan años luz, sus objetivos en la vida y los mios, jamás se encontrarán. Conscientes de ello, hemos llegado a la conclusión que tantos extremos tienen una razón de ser: llegar al equilibrio. De resultar dos bichos raros, la una para la otra y "no tener por donde cogernos" hemos pasado a tener una relación familiar. Vivimos juntas. Al principio para much@s era la salida de un armario, hoy a quedado claro que el armario no existe y que vivir juntas es un reto diario, no una historia de revelación. Para mí es una prueba continua, para ella es una experiencia nueva. Acostumbrada como estaba yo a la soledad, tener a alguien a mi lado, en ocasiones, resulta un ascenso sin oxigeno al Kilimanjaro. Al principio me lo tomé como algo positivo, "algún dia volveré a compartir mi vida con alguien y tendré que acostumbrarme a la convivencia, puede ser una buena práctica". Con el tiempo empezaron a sucerderse altibajos y desde hace unos meses la situación era insostenible para mí. Como toda relación entre dos, la cosa funciona estupendamente hasta que se introducen "terceros" y es q ya no eramos dos, apareció un tercero. Ha sido duro, muy duro. Dudas, temor, frustación, defraudación, desconfianza..... pensaba q nunca volveriamos a recuperar el equilibrio, que habiamos perdido el sentido de la amistad, hasta que el otro día: "Ro, tú eres la persona más importante de mi vida en este momento, y si no fueras tan dura conmigo, seguramente yo estaría en un camino sin salida, en el fondo te agradezco q seas tan intransigente, sé que si no él tiraría demasiado de mí, no me conviene". Oir eso después de haberme sentido la mala de la pelicula durante meses, me llenó el alma de esperanza, pero sobre todo de alegría. Sentir como todos tus esfuerzos caen al vacio, sentirte defraudada, pensar q eres egoista, pensar que lo son ellos, buscar los errores cual perro de caza, tener miedo a perder tu vida, ver como alguien importante para tí se aleja, se pierde.... después de todo eso, una simple frase hace q piense q realmente el equilibrio no se ha roto y la amistad existe a pesar de las circunstancias, lo demás...., lo demás ahora no es importante. |
27/2/06
Equilibrio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario